El primer día del viaje fue eso: un largo viaje. Desde el momento de levantarse muy temprano para ir al aeropuerto hasta que por fin hemos llegado a Bombay, esta vez el viaje se nos ha hecho eterno.
Seguimos pateando por esta céntrica zona plagada de universidades, bibliotecas, museos y edificios oficiales donde la magnífica arquitectura monumental muestra un claro estilo inglés con pequeñas concesiones a la cultura local.
De nuevo en cuanto sales un poco de las zonas principales e incluso en ellas mismas, encuentras otras realidades no tan bonitas. Esta es la ciudad que hemos visitado en la que hemos visto mayor numero de ratas tanto vivas como muertas, estas últimas se convierten en un auténtico festín para los numerosísimos cuervos locales que disfrutan de ellas siempre y cuando el alocado y ruidoso trafico urbano se lo permite.
Tanto que hemos llegado a pensar no volver a darnos estas palizas. Supongo que cuando pase el tiempo no recordaremos estos eternos vuelos, mas que por estas escasas líneas que le dedico en este blog, y acabaremos sucumbiendo a otro país interesante y exótico. Como broche final el paso del control de inmigración en el aeropuerto nos ha demostrado el conocido cuajo de los funcionarios y policías indios que no han perdido la oportunidad de demostrarnos a nosotros y al resto de los inmigrantes quienes son los que mandan, entre malas leches y arbitrariedades. Una hora nada menos nos ha costado pasar el control a pesar de que la cola era inicial y aparentemente insignificante.
Por fin a eso de las dos de la mañana hora local tomamos posesión de nuestra habitación en el Hotel Ambassador que como todos en Bombay hace gala de un precio algo subidito y que, como pronto comprobaremos en otros rincones de la ciudad, está claro que ha conocido tiempos mejores. El Hotel posee una torre circular muy característica desde donde se domina la ciudad.
Al día siguiente ya descansados, el desayuno del Hotel Ambassador se desarrolla entre enjambres de amables camareros que se empeñan en servirte al mas mínimo detalle, aunque en muchas ocasiones con mas buena intención que acierto. Por fin en la calle nos golpea el calor y la humedad. Salimos a la cercana Marina Drive (el Malecón de Mumbai) donde observamos las espectaculares vistas del mar Arábigo y de esta superpoblada (20 millones de habitantes) ciudad costera. El agradable viento sopla con energía aliviando a los numerosos paseantes del sofocante calor tropical.
Nos dirigimos a pié a la Puerta de Bombay, ningún lugar mejor que este para comenzar la visita al país ya que al igual que nosotros, los ingleses comenzaron aquí su conquista india. A diferencia de ellos que también dejaron el país por este lugar, nosotros obviamente marcharemos por el aeropuerto. Como ya es habitual en nuestras primeras conquistas nos perdemos de camino a la mencionada puerta así que acabamos recorriendo calles en las que pronto sentimos el perfume nauseabundo de las
basuras putrefactas y de los atestados baños públicos lo cual nos convence a tomar un taxi que nos acerca al deseado destino.
Seguimos pateando por esta céntrica zona plagada de universidades, bibliotecas, museos y edificios oficiales donde la magnífica arquitectura monumental muestra un claro estilo inglés con pequeñas concesiones a la cultura local.
De nuevo en cuanto sales un poco de las zonas principales e incluso en ellas mismas, encuentras otras realidades no tan bonitas. Esta es la ciudad que hemos visitado en la que hemos visto mayor numero de ratas tanto vivas como muertas, estas últimas se convierten en un auténtico festín para los numerosísimos cuervos locales que disfrutan de ellas siempre y cuando el alocado y ruidoso trafico urbano se lo permite.
Teniendo en cuenta que estamos en la mejor zona de la ciudad y probablemente una de las mejores del país es indudable que el viaje nos deparará como habíamos previsto, muchas mas de estas sorpresas desagradables por lo que está claro que la India va a probar nuestros límites como no lo ha hecho ningún otro país visitado anteriormente.
| Victoria Terminus (estación de tren) en el característico gótico victoriano de la India. |
Tras unas cuantas e intensas caminatas empapados en sudor bajo la humedad y el calor, nos vamos aprovisionando de algunos enseres necesarios para continuar nuestro periplo. Hemos comprado y activado una tarjeta SIM prepago por unos 25€ que nos permitirá disfrutar de Internet en el móvil durante todo el viaje lo cual a estas alturas nos parece imprescindible. Hemos apalabrado un coche con conductor para mañana que nos llevará a Nashik, nuestro próximo destino pero no sabemos si nuestro horrible inglés y la seriedad de los Indios nos llevarán a buen puerto. Para nuestra desesperación las tarjetas mastercar no nos permiten sacar dinero en ningún cajero cosa que nos trae de cabeza aunque esperamos solucionar nuestra financiación de otra manera. Veremos si todo va como hemos planeado pero eso lo contaremos en nuestra próxima entrada.
Saludos navegantes.
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