Hola colegas.
Partimos de Mumbai con nuestro conductor y comprobamos la inmensidad de esta ciudad. El tráfico es muy denso y la forma de conducir no es apta para los occidentales.
Bajo los puentes de la autopista viven familias de casta desfavorecida hacinadas en paupérrimos asentamientos.
Una vez sales de Bombay el paisaje está dominado por la frescura de un frondoso manto vegetal. La hierva de las praderas donde pasta el ganado parece no ver nunca el sol oculto bajo las nubes perennes del monzón. La lluvia es cada vez mas presente, especialmente intensa cuando subimos el puerto de montaña.
Ya en Nashik el "hotel" cogido en ebooking no aparece por ninguna parte. Nuestro conductor se esmera en encontrarlo por las bulliciosas y laberínticas calles de Nashik para comprobar finalmente que "ha cambiado de nombre". Comprobamos que no cumple nuestras expectativas (por decirlo suavemente) así que anulamos la reserva. Nuestro amable driver nos conduce a otro hotel, el "seven heaven" en el que nos encontramos en el séptimo cielo.
Nashik es solo una parada en el camino a Aurangabad pero la hemos elegido por ser una de las ciudades mas sagradas de la India. Aunque en estas fechas no se celebra el Kumbh Mela, siempre hay peregrinos dispuestos a bañarse en el sagrado río Godavari.
Se les ve disfrutando del agua sagrada en el río y en los ghats prácticamente inundados por las lluvias del monzón. Irradian energía positiva.
Cuentan que Rama y su esposa Sita, heroes del Ramayana vivieron y se bañaron en este lugar durante 14 años. Uno de los templos marca precisamente el lugar donde Sita fue raptada por el demonio Ravana. Posteriormente Hanuman (el Dios mono) ayuda a Rama a rescatar a Sita.
El ambiente transmite, ¿cómo diría yo?... Buen rollo. La gente es muy amable y sonriente y mira con los ojos muy abiertos. No hay occidentales aquí y parece que fuéramos estrellas de Bollywood ya que muchos nos piden amablemente que nos saquemos fotos con ellos.
| Hanuman preside los baños en el río. |
Animados por el buen rollito nos descalzamos a pesar de la lluvia y la porquería para subir a uno de los templos y cumplir con sus rituales.
Ya en el interior de la ciudad paseamos por las calles atestadas de gentes y de comercios hasta que por fin encontramos un pequeño puesto en el que nos venden un Marlboro a 2,5€ cogemos un rickshaws justo cuando empieza a caer el Monzón entero sobre nuestro pequeño vehículo sin puertas y llegamos al hotel empapados.
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