7 Varsovia - despedida y cierre


Regresamos a Varsovia, donde parece que ya ha comenzado el invierno y desde donde tomaremos el vuelo de retorno a la rutina. Pero disponemos de unos días y elegimos nuestro último apartamento. Gracias a la experiencia que tenemos en el país elegimos mejor que en ninguna otra ocasión. Es sin duda el mejor de todos los que hemos tenido. Ahora controlamos los cómodos y económicos tranvías a los que merece prestar atención ya que nos llevan al turístico casco viejo o a los barrios o centros comerciales mas polacos y menos para guiris.



Aunque las pateadas se han acumulado en nuestras piernas, con ayuda del tranvía, no cesamos de recorrer nuevas zonas que no habíamos visto en nuestra visita inicial. En el barrio de Praga visitamos una iglesia ortodoxa y la gigantesca catedral donde encontramos un grupo de moteros haciendo una ofrenda floral. Algo que no nos cuadra mucho en un principio pero que comprendemos en este país tan religioso.








Y por fin visitamos el museo de Chopín. Sin duda uno de los mejores museos dedicados a un compositor que hemos visitado. Con la tarjeta de entrada al magnífico palacio, accedes también a los infinitos contenidos multimedia que versan sobre diarios, historia o obras del compositor... Ademas de los diversos formatos multimedia se pueden observar incluso tocar muchas de sus partituras manuscritas, enseres y recuerdos personales...























El viaje toca a su fin. Pero antes de marchar nos damos los últimos homenajes: En la ciudad se está celebrando "la quincena musical: Chopín" así que elegimos el concierto que nos parece mas interesante y acudimos a la Sala Koncertowa. En seguida percibimos que el palacio musical es riguroso y austero, tiene gran solera. El maravilloso silencio inmutable del público educado y atentísimo nos permite disfrutar el concierto de la MAGNÍFICA Sinfónica de Varsovia, que interpreta un repertorio beethoveníano. La orquesta "baila" con matices y tempo palpitante. Se crea la atmósfera adecuada de intensa energía, que tantas veces se hecha de menos en nuestros lares y que hacen revivir realmente la obra de este compositor.

Y para terminar una "cata" de vodkas ... de la que no haré mas comentarios.




Y así termina nuestro periplo por el país en el que los bancos son "pekao", la religión "droga" y el Sloty no es únicamente la moneda de los festivales. 

Sin duda un país que bien merece una visita.


6 Cracovia

Abandonamos la encantadora ciudad de Worclaw con destino a la turística Kracovia. Como en  todos nuestros desplazamientos empleamos el ferrocarril con el enigma de la calidad y comodidad de este medio de transporte que recorre todo el país. Esta vez, la sorpresa grata, unos vagones modernos y cómodos, pero como no hay dos sin tres, plass, familia con niño insoportable y madre que merecía dos buenas.... Finalmente después de cinco largas horas. Kracow.




No tardamos nada en encontrar nuestra nueva morada, un estudio bonito pero pequeño.



Nos echamos a la calle, para tomar contacto y estirar las piernas. Como siempre el centro de la ciudad, la plaza del mercado, considerada como una de las plazas más bonitas de Europa, Es un cuadrado perfecto de 200x200 metros dominada por la basílica de Santa María y en el centro el antiguo mercado de los paños convertido hoy en el mercado del souvenir.









A un lado del mercado de los paños la magestuosa y sólida torre del ayuntamiento



Kracow es la ciudad más turística de Polonia, y toda ella se convertia en una atracción, mercados en todas las plazas con cerámica, telas, herreros, comida, viandas,...







Al oeste del stare miasto, dominando un meandro del Vístula, se encuentra la colina de Wawel donde en el s. XI el rey Boleslaw levantó la primera residencia real que mas tarde sería convertida en castillo por los sucesivos reyes de Polonia. De entre todas las leyendas de Polonia encontramos aquí una de las mas pintorescas. Este es un lugar de peregrinación para los indúes ya que se dice que aquí cayó una de las siete piedras mágicas que hay en el mundo. Esto lo convierte en un lugar de energía esotérica razón por la cual esta ciudad fue una de las pocas en no sufrir daños durante la II Guerra Mudial.










En la catedral del castillo exponen fósiles de dinosaurios hallados en esta misma colina, lo cual añade a este simbólico lugar polaco mas carácter legendario.
Uno de los lugares mas impresionantes del castillo es un inmenso patio interior que hacía entre otras las funciones de teatro a modo de "corrala".





Para añadir mas leyenda al lugar, parece ser que habitaba un dragón come-doncellas en las cavernas de esta colina mágica.



Pateando las calles del casco viejo entre las ordas de turístas, encontramos innumerables joyas arquitectonicas de las que damos aquí una pequeña muestra.















En el interior de las iglesias sorprende a nuestros ojos quizá por mantener su contenido intacto al contrario de las del resto del país.





Las que mas nos han gustado son las del estilo liberty, decoradas a comienzos del s. XX,  como la de San Francisco de Asis.




Y en el mismo estilo la joya de la corona: la Basílica de Santa María.




Otro de los símbolos de esta ciudad es el barrio judío (Kazimierz), aquí sucedieron los tristes hechos narrados en la película "la lista de Schindler". A 80 km se encuentran los campos de concentración y exterminio de Auschwitz que al final no nos hemos animado a visitar (en su lugar preferimos ir a la magnífica exposición de Stanley Kubrik a la que hemos dedicado una entrada especial "Kubrik en Cracovia"). Pues bien el barrio judío es ahora una animada zona de copas y restaurantes en los que se encuentran tres sinagogas visitables.


Al entrar en la primera te piden la pasta de la entrada, mientras buscaba el dinero en mi cartera, la amable cobradora me ofreció un cuenquito de tela en el que rápidamente puse las monedas correspondientes. La mujer no pudo contener las risas mientras me explicaba que no era ese el propósito de aquel "cuenco" sino que era "lakipá" el "gorrito" ese que te tenias que poner en la cabeza durante la visita. Aún me sigo riendo al recordarlo.






Otra de las atracciones de la zona es la visita a las famosas minas de sal de Wieliczka. Fácilmente llegamos al lugar en un cómodo y rápido trayecto en tren (1€/persona). Evitamos así formar parte de un gran grupo turístico, como sabéis no los soportamos... Estas fueron explotadas desde la prehistoria y partir del s. XIII sirvieron para mantener el estado polaco. Se visitan turisticamente desde el s. XV y en su interior recorrimos tres kilómetros y medio de grutas, pasages y grandes salas que han servido para hacer recepciones, bailes e incluso ceremonias religiosas. Durante el recorrido te explican los diferentes métodos de extracción y se observan estatuas y lamparas elaboradas con las piedras de sal y grandes estructuras de madera que se mantienen intactas a lo largo de los siglos ... espectacular.  

















Por último una gran satisfacción para nosotros que no podemos dejar de comentar en cada entrada es la visita a los mercados. Al disponer en este país de fantásticos y baratos apartamentos les podemos sacar el máximo partido a los productos locales. Y ¡qué productos!, en especial las deliciosas setas, que mi hermano me ayudo a identificar gracias al wasapp.



boletus edullis y reticulatus,    y pinículas.

cantarellus cibarius

Menudos atracones nos hemos pegado. Ñam!!