2. Toruń

Tras un viaje en tren de unas tres horas llegamos a la estación de Toruń. Cogemos un taxi que nos lleva a nuestro barato Ibis y así cruzamos el río Vistula, importantísima arteria comercial de Polonia, a través de este bello puente.




La plaza del casco viejo es el mejor sitio para comenzar la visita. En esta ciudad la Segunda Guerra Mundial no hizo muchos estragos así que la mayor parte de los edificios inmensos de ladrillo rojo que abundan por las calles, son los originales de la Edad Media, Renacimiento y Barroco. Hay que reconocer que la ciudad tiene su encanto, aunque se ve en poco tiempo.


Al lado mismo del ayuntamiento hay una fuente que conmemora una leyenda local similar a la del flautista de Hamelin pero sustituyendo la flauta por un violín y las ratas por ranas, animal emblemático en esta localidad.






En seguida encontramos la magnífica estatua dedicada al hijo más famoso del lugar, el ya referenciado Nicolás Copernico fundamentador de la teoría heliocéntrica.


Como no podía ser de otra manera su casa es actualmente un museo donde se pueden ver instrumentos de medición utilizados por el clérigo-astrónomo, las particulares divisiones de estas casonas renacentistas e incluso sus cocinas.


Además del bello conjunto arquitectónico que forman las casas del casco antiguo se pueden visitar como no las inmensas moles de ladrillo rojo que son sus iglesias. Tremendos campanarios te esperan para poner a prueba tus piernas y no es coña. A cambio podrás observar la campana más grande de Polonia ("trompeta de Dios") con la inmensa estructura de madera que soporta su peso y las mejores vistas del  territorio.








Y de nuevo pateando el casco viejo vemos maaaas iglesias enladrilladas ...



Para comer por fin una buena noticia: un steak tartar muy bien hecho mmmMmmm. Lo mas rico hasta ahora.


- ¿Te acuerdas lo bien que hemos comido?
- Podíamos animarnos a probar en la cena aquellos platos polacos que nos aconsejo el chico español de la libreria de Varsovia.
- Busquemos un buen restaurante, vamos a darnos un homenaje.
- y para beber?
- Cómo no!, buena cerveza polaca.


- Mira que bien! Nos ponen una tapa de acompañamiento.
- Joder! Es como manteca para untar en pan con pepinillos en vinagre.
- Estás de coña!. Esto se lo enviamos al Robin Food para que lo saque en el apartado guarrindogadas.

Pronto descubriríamos para nuestro asombro  que los polacos lo devoran y que es el aperitivo nacional.


- Y el resto de la comida que tal?
- Uff. mega-empanadillas polacas y para postre otra especie de empanada de pan de jengibre rellena de una especie de mermelada de higos con chocolate. Le dabas un bocado a cada cosa y tenias la sensación de haber comido para un mes.


Menos mal que pateando bajamos toda esa masa.

Al atardecer merece la pena dar un agradable paseo por las animadas orillas del Vístula...


Entre paseantes y cerveceros no pensabamos encontrarnos a "Brad Pit y a Angelina Jolie" rodando su próximo trabajo.








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