1. Varsovia

Queridos amigos y familia que habéis insistido en que estas crónicas se repitieran de nuevo este año: Va por ustedes!. Este año nuestro destinó es más modesto, Polonia. Un país integrado en la Unión Europea pero por suerte para ellos y para nosotros, aún no en el euro.  El esloti (PLN) es su moneda. En estos momentos un esloti es 0,25 €. Sé agradece en general esta economía Polaca lo cual permitirá a nuestros saqueados bolsillos darnos algún que otro lujo. Por ejemplo el primer hotel en Varsovia una buena habitación en el piso 24 de la gran torre del hotel Novotel Centrum de cuatro estrellas. Desde la cual tenemos impresionantes vistas sobre el palacio de la cultura y de la ciencia, sin duda uno de los más bellos e impresionantes edificios de la capital, regalo de Lennin durante la dominación soviética. Cuando se pone el sol iluminan el edificio por unas horas regalándonos este magnífico espectáculo:




Estamos en el centro moderno de la capital. Está formado por un conjunto de rascacielos pero está antigua torre soviética sigue siendo la más alta de la capital




En esta animada zona encontramos modernos centros comerciales y zonas de esparcimiento. La estación central de trenes está a un paso. Autobuses, tranvías, un transitado nudo de carreteras... Restaurantes, bares, tiendas, terrazas, mucho ambiente nocturno, ... hasta un paseo de la fama hollywoodiense hemos encontrado por la zona.





Pero no es esta la zona de mayor interés turístico. Nos encaminamos al stare miasto (casco viejo). Se trata de un conjunto arquitectónico que se remonta a la Edad Media en la que también hay fachadas renacentistas y barrocas. Como ocurrirá con la mayor parte de las ciudades que visitáremos en este país estos conjuntos arquitectónicos han sido cuidadosamente reconstruidos tras las devastadoras I y II Guerras Mundiales que aquí se cebaron con total violencia. Por no hablar de los anteriores invasores prusianos, suecos y franceses. Si como dijo el Barón de Montesquieu: "feliz es el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento", desde luego a los polacos desgraciadamente les ha tocado vivir una historia "nada aburrida". 


Ordas de turistas y boys scauts recorren la plaza principal con su columna del rey Segismundo III y con su castillo real así como la plaza del mercado. En el interior del casco viejo hay calles también bellas pero menos transitadas. El conjunto arquitectónico es muy armonioso y aparecen salpicadas referencias a la hermana de la sirenita de Copenague. Encontramos también muy presente otra de las pasiones polacas, la religión. Las iglesias se suceden vayas por donde vayas algunas más interesantes que otras ... en general a nosotros no nos dicen demasiado. 









El Castillo Real es el inicio de la Via Real. Una "calle" de unos dos kilómetros de largo en la que abundan edificios nobles, palacios y cómo no iglesias.


Al comienzo de la misma encontramos la iglesia especialmente significante. En su entrada un Cristo porta su cruz, es la iglesia de la Santa Cruz. En su interior, en una columna, se encuentra el corazón, no de un santo, pero si de un genio por el cual algunos procesamos ferviente devoción: F. Chopin. Compositor romántico por excelencia cuya obra supone un monumento al piano cuya vida tuvo que desarrollarse fuera de su país, pero su alma y su música fueron para siempre profundamente polacas y universales. Tras su muerte y por su propio deseo su corazón fue traído por su hermana desde París y depositado en esta iglesia.



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Algunos bancos de la ciudad permiten al transeúnte descansar mientras escuchan las obras de este inigualable autor a la que la ciudad se consagra también con devoción religiosa. En las cercanías encontramos un tributo a otro de los verdaderos polacos. A la entrada del palacio de la. Academia de las ciencias se encuentra el monumento a Copernico. Después deVarsovia iremos a la pequeña ciudad de Torun, que vio nacer a este astrónomo que "paró el sol e hizo mover a la tierra".







Siguiendo la Vía Real se llega a unos magníficos jardines. Al principio de los mismos encontramos el tributo a otro gran músico polaco. Los amplios jardines nos maravillan por las combinaciones de macizos florales ríos, lagos bosques y bellas estatuas.











Al final de este agradable paseo encontramos el mejor premio que se podía esperar. Un inmenso monumento a la memoria Chopin acoge todos los domingos, durante los meses que el tiempo lo permite, conciertos de primera calidad con la música de este autor. Mucha gente se congrega en los ajardinados alrededores ocupando sus bancos o sentándose en el césped para escuchar la música interpretada por algún gran concertista. En nuestro caso esté virtuoso adolescente oriental alumno de la prestigiosa Juliard School de Nueva York, que contaba entre sus méritos innumerables premios en concursos internacionales, hizo las delicias del público que en gran número se encontraba bajo un sol de justicia en un respetuoso e impresionante silencio reverencial.









Bueno a grandes rasgo esto ha sido lo que más nos ha gustado de la capital de Polonia. Ciertamente hemos pateado mucho, especialmente un día que fuimos a ver el cementerio judío. También buscando las marcas de lo que fue el gueto de Varsovia. Bueno al final de nuestro viajé tendremos otros cuantos días en la capital hasta entonces: Agur Varsovia.

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