Nuevamente llegamos a nuestro destino en tren. Esta es otra ciudad que ha dado al mundo importantes personajes como el poeta "alemán" Günter Grass y otros que iré mencionando. La estación de Gdansk es una de las más bonitas que hemos visto nunca. Cogemos un taxi y nos desplazamos a nuestro nuevo alojamiento, en este caso vamos a probar con un apartamento (Dom&House apartamenty). Está en el centro del casco viejo, es una manzana de edificios nuevos que imitan los edificios clásicos de la zona. Hemos llegado en plenas fiestas de la ciudad de Gdansk. Ciudad turística en la costa del mar Báltico que disfruta de la afluencia de visitantes nacionales e internacionales.
Nos encontramos un apartamento de diseño impoluto con todas las comodidades deseables y en pleno centro. Juramos no volver a coger un hotel en este país. ¿Es más barato un súper-apartamento de diseño en el meollo de la city que un hotel decentito pero alejado del centro?. Esto solo puede pasar en este país.
Salimos a la calle, pero antes de mostrarnos como es la ciudad permitidme que os enseñe cómo quedó esta zona después de la II Guerra Mundial:
Como se puede observar la destrucción fue total. Pero en la actualidad se han reconstruido con absoluta fidelidad los edificios creados desde la Edad Media.
Entre ellos, comenzamos con una de las joyas de la ciudad, a pocos pasos de nuestro alojamiento está la grúa más grande del Renacimiento europeo, creada para cargar y descargar toneladas de mercancías en los barcos de la época. La importancia los muelles de mercancías de Gdansk llega a nuestros días. Aquí se creó el primer sindicato de trabajadores en pleno régimen comunista y con el apareció una de las figuras más relevantes del país, el electricista de barcos Lech Walesa responsable en gran medida de la desaparición de la influencia soviética y de la llegada de la democracia por estos lares. No en vano acabo presidiendo el país aunque actualmente ha perdido todo el apoyo del pueblo polaco.
En el muelle mantienen en funcionamiento un precioso barco del siglo XVI que ahora se ha convertido en una acertada atracción turística más.
Definitivamente impresionados por el magnífico conjunto arquitectónico que conforman los antiguos muelles de Dansk nos adentramos en la ciudad a través de una de las puertas medievales de su muralla. Accedemos a la Vía Real. De nuevo el impresionante conjunto de edificios que la rodean satisface nuestras retinas y las de cientos de paseantes que se deleitan en el ambiente festivo de este casco histórico. En un lateral encontramos un monumento a otro hijo de la ciudad, Farenheit creador del termómetro de mercurio.
Por las calles hay instalados cientos de puestos donde se pude comprar artesanías de madera, marionetas, puestos de ámbar (Gdansk está situado en las cercanías de uno de los depósitos de ámbar más grande del mundo), antigüedades, ... A parte de la venta de todo tipo de chuminadas, en el apartado de gastronomía estas fiestas nos han permitido probar las delicias más apreciadas por estos lares, cervezas artesanales, filtradas o no, con sabores,... Vinos de frutas, quesos, panes, grasa con pepinillo (puag!) y muchísimos puestos para comer delicias de pollo y cerdo entre las cuales lo que más nos ha gustado es el codillo que lo preparan ciertamente de forma exquisita. Para completar la oferta gastronómica existe en el centro del stare miasto (Casco viejo) otro espectacular edificio de ladrillo que alberga un mercado de abastos donde proveerse de magnífica fruta y verdura fresca, flores y sobretodo exquisito salmón y caviar del bueno ... Joder en esta ciudad nos hemos puesto finos.
La estancia en esta ciudad ha sido más que agradable entre los puestos festivos aparecían muchos edificios interesantes. Este es otro de los edificios restaurados que más nos ha llamado la atención se trata de un gigantesco molino de agua.
Desde luego Gdansk es una ciudad maravillosa que mezcla playa, cultura, gastronomía y fiesta. Uno de los destinos más recomendables de Polonia.
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