de retirada

Estamos ya en el avión de regreso, con mucha pena, la verdad. Desde la última entrada hemos vivido muchas cosas, algunas de ellas no viene al caso contarlas en este blog pero han enriquecido nuestro viaje. Quedan por delante 11h y 30 min de avión para llegar a Madrid, espero pasar la mayoría durmiendo, pero mientras espero que traigan la “cena” y como este blog es en gran parte un recuerdo para mí me dedicaré a escribir un poco por que no me gusta dejar las cosas inconclusas. Espero publicarlo cuando tenga internet.

Antes de despedirnos de Cuzco pudimos disfrutar unos días tanto de la ciudad como de sus alrededores. La ciudad y su parte antigua es bonita la mires desde donde la mires. Su situación geográfica hizo que los Incas la eligieran como su capital de montaña. La fantástica talla de las piedras incas se puede apreciar en las partes bajas de casi todos los edificios del casco antiguo.



























Pero en sus alrededores hay restos incas que sin duda no podemos perdernos aunque no gozan de la fama de Machupichu, son igualmente espectaculares además no están nada masificados y los puedes hacer por tu cuenta y a tu ritmo. Nosotros decidimos contactar con el taxista que nos llevó a Ollantaitambo para hacer esta ruta.

Pisac. Esta población está habitada al menos desde el siglo X los bancales de cultivo van desde el valle hasta las fortalezas situadas en las cimas. Una pared vertical sirve de cementerio. El fértil valle que rodea la gran montaña que hay enfrente de esta ciudad inka forma un impresionante y vasto paisaje no apto como siempre para los que sufren vértigo. Además la altitud fatiga, cuesta coronar las zonas mas altas de las ruinas. Un conjunto realmente espectacular.
De camino a Tambomachay pasamos por un centro de recuperación de animales donde vemos a parte de todo tipo de camélidos. Alcones, cóndores, papagallos, osos de anteojos, Gatos salvajes, pumas, monos…
Tambomachay. En una zona relativamente pequeña encontramos muchas ruinas Inkas muy interesantes. De nuevo nos encontramos en un valle fértil rodeado de poderosas montañas. Algunas de las ruinas son fortalezas estratégicamente colocadas para ir avisando a las poblaciones interiores de la venida de algún enemigo. Los avisos de un a otro asentamiento se hacían generalmente reflejando la luz del sol. El primer lugar que visitamos se cree que servía para venerar al Dios del agua. Como siempre llama la atención cómo pulían y encajaban las piedras con las originales del lugar. Luego nos desplazamos al fuerte rojo (Puca Pucara) que domina el vasto paisaje de entrada al valle.



























































Por el camino hacemos una parada en un centro de recuperación de animales.


















Y continuamos la ruta para visitar las siguientes ruinas.


















Gran patrimonio el que existe en los alrededores de Cuzco. Pero toca ir regresando.Volamos a Lima y de nuevo nos impresiona este paisaje combinado de montaña y desierto. 


...cuando el agua o es suficiente para la vida.






llegando a Lima nos adentramos en la niebla.
Antes de regresar pasaremos nuestros ultimos días en la capital y los exprimimos al máximo.





En Lima, la neibla empaña falsamente de humedad, el paisaje.













las noticias del desastre en la zona que visitamos recientemente.