El viaje a Arequipa (2.335 m) lo realizamos en
un autobús nocturno de la consabida compañía “cruz del sur” el nombre lo toma,
claro, de esa constelación que, según parece, no vemos desde el hemisferio norte. Los buses y
el servicio ya no son de tanta calidad como se dice y no se dejen engañar ustedes, no tienen
internet. Tras casi once horas estamos destrozados. El paisaje es siempre impresionante
árido y vasto.
Cuando estamos llegando a Arequipa vemos por primera vez el
impresionante Chachani, un volcán nevado ya apagado de 6.057 metros, que domina
toda la ciudad. Desierto, inmensa planicie, gigantes montañas nevadas y
arquitectura colonial española. Una combinación imposible de ver en otro lugar.
Al llegar a la estación nos sorprenden los
taxistas ¡no nos intentan timar! El trayecto está estipulado y cuesta 10 soles.
Al Llegar al hotel Catedral, situado en un lateral de la impresionante plaza de
armas.
Y de nuevo otra gran sorpresa positiva: el recepcionista amablemente nos cuenta los principales atractivos de la ciudad y mantiene una animada conversación. Os parecerá mentira pero ya pensábamos que esto no ocurriría en el país.


El hotel tiene además una estratégica terraza, donde fumar tranquilamente, que domina además los campanarios y los tejados de la catedral.
Y de nuevo otra gran sorpresa positiva: el recepcionista amablemente nos cuenta los principales atractivos de la ciudad y mantiene una animada conversación. Os parecerá mentira pero ya pensábamos que esto no ocurriría en el país.
El hotel tiene además una estratégica terraza, donde fumar tranquilamente, que domina además los campanarios y los tejados de la catedral.
La catedral neoclásica termina en una especie de arco de triunfo que vemos desde nuestra habitación. La llaman “la blanca ciudad” porque la mayoría de sus edificios están construidos con la piedra de este color, resultado de las erupciones volcánicas.
Otro de los volcanes que dominan la ciudad donde nació Vargas Llosa, es el Misti (5,822 m.), y este si está activo.
Precisamente unos 100 años antes de la conquista española de esta ciudad en 1540, hubo una terrible erupción del Misti, para que no ocurriera mas, los incas hicieron sus ofrendas. Subían a lo alto de este volcán, lo cual en su época y con sus medios era ya una increíble proeza y allí sacrificaban niños. Los pobres iban creyendo que allí morarían para siempre con los dioses. La momia mejor conservada del mundo, con 500 años de antigüedad, es la niña que llaman Juanita y que se congelo en la posición ceremonial tras recibir un sagrado y fatídico golpe en la cabeza. No tenemos fotos de ella por que no nos dejaron sacarlas. Pero además, después de descubrir a Juanita, “la dama de hielo”, los científicos regresaron y encontraron tres enterramientos ceremoniales también de niños.
Tras la llegada de los españoles, la ciudad
inca se plagó de iglesias barrocas con pinturas de la escuela cuzqueña,
mansiones y palacios, con patios, con fuentes, … y cómo no conventos.
El convento de Santa Catalina bien merece una visita. En él, las familias bien, dejaban a sus hijas hasta la adolescencia, o las viudas pasaban el final de sus vidas. Salvo alguna rara excepción solo entraba allí gente de alta sociedad. La familia construía en el interior una casa para la ingresada y daba una buena dote a la orden. Según el poderío familiar las casas eran mejores, pequeñas casitas de dos pisos, con su cocina y otras dependencias y su sirvienta. El interior del convento parece un precioso pueblo, por momentos una medina marroquí, de tamaño considerable donde las calles toman el nombre de ciudades españolas.
El convento de Santa Catalina bien merece una visita. En él, las familias bien, dejaban a sus hijas hasta la adolescencia, o las viudas pasaban el final de sus vidas. Salvo alguna rara excepción solo entraba allí gente de alta sociedad. La familia construía en el interior una casa para la ingresada y daba una buena dote a la orden. Según el poderío familiar las casas eran mejores, pequeñas casitas de dos pisos, con su cocina y otras dependencias y su sirvienta. El interior del convento parece un precioso pueblo, por momentos una medina marroquí, de tamaño considerable donde las calles toman el nombre de ciudades españolas.
Luego pasamos a una parte del mercado donde la religión cristiana se mezcla con las creencias precolombinas. Existe una cantidad de productos de todo tipo de imágenes de personas, figuritas de gente u objetos de la vida cotidiana, raíces y plantas, esencias, polvos, líquidos, …
La gente va para que “le hagan un trabajo” para obtener algún fin y allí mismo le preparan una mezcla. Le echan semillas, polvos, líquidos por encima y luego yo que sé qué harán con esos preparados. Es innegable que los incas y los pueblos de la selva tenían y tienen un gran conocimiento de las plantas y las raíces para usos medicinales, y conocen también preparados con altos contenidos en alcaloides que sirven también para tratar la cabeza o simplemente agarrar un buen colocón (ayahuasca). Con lo sencilla que parecen las gentes que acuden a estas consultas dudo que estos preparados y objetos tengan mucho resultado. De nuevo es algo que nos parece similar a lo que veíamos entre la población de China y Vietnam.
La estancia en esta ciudad ha sido muy
relajada y agradable y la verdad nos hacía falta. Ahora vamos para Cuzco, todos
los peruanos nos dicen que es una zona donde “se siente la energía” la verdad
me gustaría ser algo menos pragmático y poder sentirla a mi también. Yo desde
luego no voy a dejar de intentarlo. ; )


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