Agotador día de pateo recorriendo las calles del barrio antiguo que agrupan los diferentes gremios como ocurre en otras ciudades del mundo. Comercios de papel, bambú, pescados, ropa, calzado, adornos, artesanías, souvenirs, muebles, antigüedades, religión, especias, hierbas medicinales, ... en fin un mundo de comercios. Pero los vietnamitas de Hanoi, en general exageran tanto los precios que llegan a pedir a los occidentales mas por una camiseta de Zara o HM, o por unas simples sandalias de lo que valen en nuestro país. Está claro que hay que regatear pero, ¿Cuál es el precio justo? sospechamos que es muchisisimo menor de lo que te piden. Por ahora solo hemos hecho algún tanteo en parte para irnos enterando de cómo va la cosa, en parte para practicar cuatro frases en su idioma. Pero ni los vendedores mismos ponen demasiado interés en el regateo, debe ser que hay mucho turista dispuesto a pagar demasiado por una prenda normalita sobre la que cosen un famoso logotipo cuanto mas grande mejor.
Unos jóvenes y avispados zapateros callejeros se han percatado de que mis sandalias se habían estropeado de tanto trote, así que, sin yo pedírselo han realizado a pie de calle un magnífico trabajo de reparación y limpieza. Mientras hacían su trabajo, con gran destreza, a pesar de su juventud, charlaban alegremente conmigo, nos entendíamos casi nada, pero mejoraban mi entonación de las cuatro palabras que se decir en este idioma tan cantarín. Las sandalias han quedado mejor que nuevas. Pero su simpatía se ha desvanecido de golpe, cuando tras pedirme un precio desorbitado por el trabajo, les he explicado que no les podía pagar mas por la reparación que lo que me costaron cuando las compré. Aún así creo que he sido bastante generoso con ellos, pero su sonrisa ya había desaparecido al no poder exprimir lo suficiente a la gallina de los huevos de oro y esto me ha dejado cierto sabor agridulce. No volveré a caer, pactaré siempre con antelación el precio de cualquier servicio que me presten (un error de novato).
Los alrededores del lago Hoam Kiem guardan diferentes sorpresas y grandes contrastes. Preciosos templos de estética oriental, una catedral católica a imagen de Notre Dame de París, hoteles de mucho nivelón, e incluso la ópera de Hanoi, pero no hemos visto que se anunciara ninguna temporada o representación lírica, en su lugar se celebraba una especie de gala de algo que nos ha parecido un programa tipo Operación Triunfo, que levantaba mucha expectación eso si.
Las tormentas intermitentes han hecho presencia cada poco tiempo, por momentos tipo xirimiri por momentos bastante torrencialmente. Durante las tormentas hemos aprovechado para setarnos en los puestos a pie de calle y comer o tomar algo. Los vietnamitas tienen por cierto exquisitos cafés de diferentes tipos y hemos comido también muy bien, en puestos de la calle bastante populares. La comida nos ha gustado bastante y nos ha parecido que aquí no se les va tanto la olla con los precios.
El cableado de las calles es increíble supera con mucho al de Bucares en Rumanía algo que me pareció imposible cuando visité este país.
Y mañana a madrugar para ir a la bahía de Halong, ojalá el tiempo nos acompañe algo mas, aunque lo dudo.
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