Aunque las 30 horas de viaje auguraban una paliza inhumana, finalmente hemos comprobado la magnífica elección de coger los vuelos con Qatar air lines. Los impresionantes servicios de los que dispone esta compañía, comidas, ordenadores individuales con un sin fin de películas, series, programas, juegos y los últimos discos del mercado, sin duda han hecho que el tiempo pasara mucho mas entretenido. Hemos jurado no volar con otra compañía que no fuera esta. JA! me río de las raianeres de moda en nuestros lares.
Escala 6 horas en Doha, el aeropuerto internacional era arquitectonicamente bastante mas sencillo de lo que esperábamos, pero que disponía también de todo tipo de servicios y de numerosas zonas para fumadores, en nuestro caso la abstinencia de tabaco era una gran preocupación. También hemos comprobado que, libre de impuestos, el tabaco aquí tiene un precio irrisorio por lo que de regreso a España, haremos sin duda acopio máximo de este producto.
| vista del barrio antiguo desde la habitación |
Por fin en Hanoi, el transporte desde el aeropuerto lo hemos pactado por 19 dolares con nuestro hotel, todo pefecto. El Rising Dragon Hotel en pleno corazón del casco antiguo de Hanoi, no es a primera vista una gran elección, pero nuestra opinión ha cambiado al llegar a la magnífica habitación.
En cuanto nos hemos duchado, hemos salido a comprobar el calor, la humedad, los olores, el famoso tráfico aparentemente caótico, los millares de motos, los pitidos por doquier, los anuncios sonoros, los neones y mientras nos perdíamos buscando el lago Hoam Kiem, centro de la actividad de la ciudad, para paliar el calor, hemos tomado unas cuantas jarras de fresca cerveza bia hoi que hemos disfrutado entre vietnamitas, en unas sillas y mesas de plástico tamaño infantil a unos 0,3 €/unidad, al cambio.
Hemos comprobado que nos costaba mucho mas de lo que pensábamos comunicarnos con los vietnamitas de a pie, cuando por fin lo hemos conseguido, nos han aclarado de que el lago estaba en dirección contraria. Mi sobre-valorado sentido de la orientación me ha jugado una mala pasada. Este barrio antiguo también se las trae. Finalmente hemos llegado al precioso y bullicioso lago de la famosa tortuga, ya de noche.
El cansancio del viaje nos ha hecho decidir entrar a un restaurante con magníficas vistas sobre el lago a cenar con idea de una pronta retirada. De nuevo los problemas de comunicación nos han hecho decidir dos platos "a ciegas". Estos llegaron en seguida, acompañados de 6 platos pequeños mas con mezclas de verduras extrañas, mini-tortillitas y otras cosas que no sabría describiros. Todo rico, rico, pero un poco pasado de picante, y mira que a mi me gusta el picante, para terminar nos han invitado a unos deliciosos tes fríos dulces con sabor a canela y unas "pastas". Lo hemos dejado todo a medias por que estabamos ya a reventar. (creo que la copiosa cena, bebidas incluídas ha salido al rededor de 12€, eso si, en dongs la cosa acojona un poco mas ya que el precio era 400.000 dons).
Y ahora pa cama que no podemos con nuestra alma y mañana será otro día, convenientemente descansados esperamos aprovecharlo a tope.
El
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