Agra


Pero lo previsto no ocurre una vez más. Y aquí estamos esperando a otro taxi diferente ya que Visal el conductor de Ola-car apalabrado el día anterior, no ha aparecido. El recepcionista del hotel nos ha buscado otro algo más caro y le estamos esperando. En pocos minutos se arregla el viaje de 5 horas que tenemos por delante, hacia Agra. Cuando llega el primer peaje, nos ponemos a la cola a la altura de un coche que baja su ventanilla trasera, para que una señora evidentemente mareada aparte cuidadosamente el sari de su cara y vomite el desayuno en primer plano. Por el camino vemos una población eminentemente ganadera, un gran mercado de cabras, rebaños de búfalos retozando en las charcas, camellos tirando de carros y mujeres con coloridos saris llevando enormes fardos de hierva sobre sus cabezas. Cuando el conductor detiene el coche para pagar unas tasas de transporte, un señor pelo naranja zanahoria, trae un mono atado y adiestrado seguramente con ese palo largo que llevaba el la otra mano y nos ofrece un espectáculo de cabriolas y trucos. Pagamos unas monedas para que cese el número aún a sabiendas de que esto contribuye a la continuidad de su ... negocio. Cuando César le da una galleta de chocolate al mono su domador le coge la mitad para comérsela él mismo.


(Y sobre lo de la abundancia de falsos pelirrojos. Ni siquiera los indios saben muy bien la razón de esta nueva moda que hace que hombres maduros tiñan sus elegantes canas de este extraño color naranja. Probablemente será por una parte debido a la coquetería, y por otra, por la inmensa diferencia de coste entre la barata henna y los tintes industriales de las marcas comerciales)






Aún disfrutando los placeres de la autocomplacencia del hotel, decidimos “hacernos” con la zona. Estamos cerca del fuerte de Agra así que decidimos “dar un paseo” y para ello vamos armados con el google maps así que tenemos la ruta trazada. No sé cómo descrbir aquel barrio que atravesamos paralelos a una enorme acequia fecal semitapada ...


El fuerte de agra es espectacular  por su tamaño monumental y bello en sus refinados acabados  en mármol blanco. Está construido en su mayoría en arenisca roja en el s. XVI en la orilla del río Yamuna, cuyas aguas llenaban antiguamente el enorme foso. Accedemos por la gigante puerta Amar Singh.












Vistas desde el fuerte del río Yamuna a orillas del cual tambien podemos ver el Taj Mahal.

Te pide otra foto un tío simpático.

















Y cómo no el Taj Mahal, uno de los edificios mas célebres del mundo. Un mausoleo de marmol  blanco, construido en la primera mitad del s. XVII con su jardín para representar el paraíso islámico. Su perfección simétrica producen una percepción como de una visión o un sueño. En su interior rejas de filigrana realizadas en una pieza del blanco mármol y complejos relieves incrustados de otras piedras y piedras preciosas. 




















Una poco de relax. Lo de la fauna en este país es mas que notable. En el hotel nos piden que no tengamos las ventanas abiertas para que no entren los monos. Las ardillas que se cuentan por decenas, escrutan a gran velocidad todos los rincones del jardín con gracia. pero desaparecen. Gritan detrás de nosotros, cuando se acerca con malas intenciones, el gato que merodea por los alrededores y no bajan a comer su ración de galleta, hasta que César espanta al felino. Pero luego llega un enorme cuervo y otra vez se intensifica el coro de ardillas protegidas en las ramas de la gran enredadera del muro del jardín. Coro de pequeños gritos que avisan del nuevo peligro y de nuevo César espanta al enemigo. Las asustadas pero organizadas ardillas por fin aprovechan para recoger el ansiado premio.









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