Udaipur

Udaipur

La ciudad de Ganesha (la fortuna).

Nos despedimos de forma inmejorable con una cena en la terraza de nuestro hotel en Delhi.


Tras un vuelo tranquilo y sin sorpresas. Vemos, para nuestro asombro, que Udaipur sigue siendo una zona verde, importante para el cultivo.


Llegamos al hotel Boheda Palace que tiene un innegable encanto, con sus paredes pintadas y sus mármoles blancos.


Damos nuestro primer paseo por la ciudad y comprobamos que es un poco mas de lo mismo, en cuanto a sus calles atestadas de comercios, su alocado tráfico y sus cláxones que te revientan los tímpanos diez veces por minuto. O te apartas o te aplastan. Sus calles son una gincana, están atestadas de variado ganado y de sus heces. Las aguas fecales discurren por acequias abiertas pegadas a las casas. Intentamos llegar al ansiado lago, pero sus orillas no son accesibles. Al final, tras recorrer la ciudad, encontramos un pequeño pero precioso parque desde el cual podemos divisarlo.












De regreso al hotel descubrimos otro parque muy especial. Inmensas bandadas de loros verdes y otras aves despiertan nuestra curiosidad y fascinación.





Los murciélagos gigantes penden de las ramas de los árboles se cuentan aquí por miles. Están despertando y gritan y se pelean antes de desplegar su vuelo aterrador. Pero mas peligroso es el impresionante ataque masivo que realizan sobre nosotros enemigos mas pequeños: los mosquitos. Se hace imprescindible acudir a una farmacia para atenuar los daños colaterales.

Medicamentos indios muy efectivos tanto para repeler como sobre todo para aliviar el ataque de los mosquitos.





Ya en el Hotel subimos al comedor donde disfrutamos las hermosas vistas del palacio real, objeto de nuestra visita de mañana.



















Para ver lo mas bonito de Udaipur, hay que pagar. Primero cogemos una barca que nos hace un recorrido por el lago Pichola y sus islas. En ellas se construyeron palacios para antiguos Marajás, ahora transformados en hoteles para la alta sociedad. El conjunto es realmente maravilloso, parece una especie de Venecia oriental.









Visitamos la isla Jag Mandir (palacio del lago). Construido con mármol y piedra policromada, con verdes jardines, acabado en 1620, que saluda al visitante con elefantes de piedra. Refugio del príncipe Khurram que después, convertido en el emperador mogol Shah Jahan (tras traicionar a su padre) construiría el tan reverenciado Taj Mahal. 












Regresamos al continente para visitar el inmenso palacio real fortificado que copa la orilla este del lago. Denominado City Palace por su extensión de 2 hectáreas edificadas (el mas grande de Rajastán) por un complejo conjunto de palacios construidos entre el s. XVI y la actualidad. Ahora es, en su mayor parte, un museo. Otras zonas son hoteles de lujo y también la residencia de los descendientes de los antiguos gobernantes.











Desde las ventanas y elegantes balcones se observa la "opulencia" del común de los pobladores.




El oro la plata, los zafiros, esmeraldas, rubíes ... se utilizan para todo, en estos recintos reales. Menajes del hogar y cuberterías, vestidos reales, de caballos y de elefantes, carruajes ...  El mundo del lujo y de la presunción en el que vivían ( y seguramente viven) estos nuevos faraones,  se muestra a los visitantes. Maravillas de todo tipo, colecciones, aparatos, coches antiguos ...















En sus inmediaciones, visitamos también el templo Jagdish Mandir, por supuesto induhísta que data también del s. XVI cuya fachada es un increíble trabajo de cantería y tallado de piedra que muestra un universo de dioses entre los que cabe espacio para las imágenes del Kamasutra. 











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