Colonia.
Aún con el picante regusto a Mexikaner de la última ruta de bares y pubs por Berlín partimos en el tren hacia Colonia donde el imposible calor de este verano nos recibe sin piedad. Colonia es una ciudad preciosa y llena de visitantes. Sus edificios se agolpan mezclando lo industrial y lo gótico. Nos parece haber llegado a la ciudad de Gotham. Su impresionante catedral de altura inabarcable no nos atemorizó cuando decidimos subir a una de sus torres pero no es una práctica apta para cardíacos. Pasear mientras el sol se pone, por su romántico puente donde los candados del amor crecen como una hiedra de metal por su estructura. Llegar a la otra orilla del Rin y tomar una cerveza en la otra orilla. La vita inundará vuestros ojos de belleza y se convertirá en una de nuestras actividades favoritas en la ciudad. Cómo no, visitar alguno de sus fantásticos museos y tomar cerveza en sus históricas cervecerías complementará nuestra buena imagen de esta ciudad.
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