La siguiente etapa del viaje fué muy discutida y no es para menos. Debíamos decidir entre visitar pequeños y evocadores pueblos de la selva negra o sucumbir a los encantos de Baden Baden. Y fué la ciudad balnearia, casi geriátrica, la que nos convenció. Como siempre de camino hicimos unas paradas muy sugerentes.
La primera en ciudad de Karlsruhe que fué construída en forma de abanico en torno a su castillo.
Ya cerca de Baden Baden nos acercamos a Rastatt para conocer otro inmenso castillo donde se firmaron importantes tratados históricos.
Última parada en el bello Schloss Favorite.
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