De nuevo en el coche hacia Heidelberg paramos en Lorsch para visitar su antigua abadía carolingia.
Y por fin llegamos a nuestro hotel, algo alejado del centro de Heidelberg. Considerada la cuna del romanticismo alemán, su castillo y sus vistas, sus calles y sus bares de hermandades estudiantiles nos han encantado.
Y por fin llegamos a nuestro hotel, algo alejado del centro de Heidelberg. Considerada la cuna del romanticismo alemán, su castillo y sus vistas, sus calles y sus bares de hermandades estudiantiles nos han encantado.
| El río Neckar atraviesa la ciudad |
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